Con el frío a nosotros nos da por viajar. Y siempre que salimos de casa, intentamos pasar por algún punto estratégico del street art español. Así que de vez en cuando, os vamos a ir mostrando lugares que, desde nuestro punto de vista, merece la pena ver. Esta vez os proponemos un paseo por Alfamén, un pueblo agrícola de 1.500 habitantes en la comarca del Campo de Cariñena, que desde hace tres años es un gran escaparate de arte urbano.

El proyecto Asalto en Alfamén ha transformado esta localidad, y la ha convertido en el pueblo aragonés con más murales por habitante. Una veintena de obras de gran tamaño realizadas por artistas internacionales decoran sus fachadas.

El Festival Asalto de Zaragoza y el Ayuntamiento de Alfamén son los responsables de este proyecto de intervención artística en el medio rural, planteado como fruto de una semana de convivencia en el que la estancia de los artistas facilita la conexión entre el pueblo, sus habitantes y sus espacios. Cada artista participante desarrolla su trabajo en las calles del pueblo basado en la historia, la cultura y la interactuación con sus habitantes.

El pasado mes de mayo, seis nuevos artistas llegaron a este pueblo aragonés para participar en la tercera edición de Asalto Alfamén. De estos nuevos murales, uno de los que más nos gustó fue el de Joan Tarragó, un artista afincado en Barcelona. Su obra interdisciplinar bebe de la ilustración, pintura y diseño, tanto en dos como en tres dimensiones. Con sus proyectos, intenta construir puentes entre el arte y el diseño, donde la ilustración, la pintura, la calle y la comunicación juegan un papel importante.

 

Los vivos colores de Perrine Honoré nos enamoraron desde el primer momento que esncontramos su mural. Esta ilustradora y diseñadora gráfica francesa, a través de una estética festiva y colorida, construye un universo crítico donde priman la locura y la espontaneidad.

Las escenas de la vida cotidiana son el fuerte de Mohamed L’Ghacham, un pintor y muralista de Mataró (Barcelona), nacido en Tanger (Marruecos). Su obra es principalmente figurativa de carácter realista con toques impresionistas.

Hugo Casanova siempre apuesta por las composiciones adaptadas al lugar en el que van a realizarse, y el mural que realizó este año en Alfamén es una muestra de este empeño artístico. A nosotros nos encanta su trabajo!!

De la edición de 2018 nos encantó el trabajo de Anna Taratiel (Barcelona, 1982), que entró en contacto con el mundo del arte a través del graffiti con el nombre artístico de OVNI. Su obra evoca paisajes internos y presenta reflexiones metafóricas sobre su entorno, expresadas a través de la abstracción geométrica, provocando emociones y potenciando la percepción del espectador a través de la intensa relación, compositiva, conceptual y técnica que mantiene con el espacio y el color.

El mural de Sojo es otro potente ejemplo del espiritu que mueve a Asalto Alfamén. Desde 2001, forma parte del colectivo de artistas urbanos “Alto Contraste” (Salamanca) , y personalmente ha participado en diferentes proyectos de arte urbano en el entorno rural como “Agua Dulce” (Sierra de Gata) o el de mayor envergadura “Muro Crítico” (Provincia de Cáceres) del que es comisario y coordinador.

El universo visual de Animalitoland, nombre tras el que se encuentra la artista argentina Graciela Gonçalves Da Silva, nos enamoró desde el primer momento que vimos su mural en Alfamén. Graciela juega con las criaturas, alimentadas de sentimientos, así que adoptan formas y colores.

Colectivo Licuado, nació hace años en Uruguay, y está Florencia Durán y Camilo Nuñez, hoy en día enfocados en pintar y trabajar en equipo, dando color tanto a espacios públicos como privados. Trabajan temas relacionados con el entorno en el que se encuentran, investigando previamente sobre cada lugar en el que pintan, y logrando combinar el lugar su cultura y costumbres con su estética, y en el trabajo que realizaron hace 3 años en Alfamén lo consiguieron totalmente.

El trabajo de Doa Oa nos encanta, y el mural que hizo el Alfamén nos enamoró desde el primer momento que lo vimos. Esta una artista multidisciplinar de Galicia utiliza intervenciones murales para materializar la idea de reforestación visual en espacios abandonados. Siempre representa plantas autóctonas, silvestres o medicinales que tienen algún interés por los lugares donde trabaja.

El mural del venezolano Nicolás Sánchez, que firma sus obras como Alfalfa, nos despide a la salida del pueblo, y es un claro ejemplo de su gusto por explorar la fantasía como refugio, la mitologia y el rescate de leyandas y tradiciones locales. Así como la creación de bestiarios propios y mitologías inventadas.